Las calles están llenas de perros callejeros que luchan por sobrevivir. Cada día es una lucha, especialmente por encontrar comida.
Pero el joven héroe Joao Araújo, amante de los animales, tuvo una gran idea para ayudar a la mayor cantidad de perros posible
Con apenas materiales, construyó un restaurante para perros abierto las 24 horas.
Pero no sólo puso un bol con comida, construyó un restaurante real en miniatura a donde los perros pudieran ir si tenían hambre o sed.
Su idea fue tan bien recibida que ha abierto más “restaurantes” en la ciudad, todos construidos con materiales reciclados.
Desafortunadamente, el proyecto ha enfrentado algunos problemas. Varios de estos “restaurantes” han sido robados o destruidos. Pero con la ayuda de otras personas, Joao sigue construyendo restaurantes y ayudando al máximo de perros posible.
“Si roban uno, construyo dos”.
Su idea ha inspirado a otros y ahora más ciudades de Brasil han seguido su ejemplo.
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jueves, 28 de junio de 2018
sábado, 6 de febrero de 2016
Laika, una perra de otro mundo
Sólo era una perra mestiza que vagaba por las calles de Moscú. Algunos opinan que tenía sangre de husky siberiano o quizás de samoyedo. Otros opinan que tenía algo de terrier. Algún osado incluso llegó a decir que uno de sus padres era un beagle.
La verdad es que su linaje no importa, ya que no tenía nada más que su solitaria existencia. Sin nombre, sin casa y sin un amigo humano que vele por su seguridad, no era una perra especial. Nada fuera de este mundo.
En la política y en la guerra... ¿a quién le importa una perra?
Corrían los últimos años de la década de los '50 y esa perra nada especial había sido capturada para servir de sujeto experimental de la investigación aeroespacial de la antigua Unión Soviética. Los científicos a su cargo la habían bautizado como Laika, que literalmente significa "ladradora", aunque también la llamaban Kudryavka, Zhuchka y Limonchik.
Debido al éxito del primer satélite soviético, el Sputnik 1, el entonces líder soviético Nikita Kruschev decidió que debía hacerse un segundo lanzamiento espacial el 3 de noviembre de 1957. Esta decisión bien pudo haber sido una forma de conmemorar el 40 aniversario de la revolución bolchevique y, al mismo tiempo, demostrar a los norteamericanos la supuesta superioridad soviética en ciencia aeroespacial. Ambos temas eran relevantes para la política interna de la Unión Soviética en medio de la guerra fría.
En ese momento, estaba en construcción un nuevo satélite soviético que posteriormente se conocería como Sputnik 3. El problema era que los ingenieros espaciales no podían concluir la construcción de ese satélite, con el diseño original, en tan poco tiempo. Por eso, decidieron construir otro satélite en lugar de estropear el que ya estaba en construcción.
Este nuevo satélite fue el Sputnik 2 y fue diseñado y construido en tiempo récord. De acuerdo con el plazo especificado por Kruschev, el Sputnik 2 debió haber sido construido en unas cuatro semanas más o menos. No es de extrañar que este satélite no haya sido diseñado para soportar vida por mucho tiempo, aún cuando contaba con mecanismos de regulación térmica y dispositivos para capturar dióxido de carbono y generar oxígeno.
A pesar de esto, a los científicos soviéticos (¿o habrá sido a los políticos?) no se les ocurrió mejor idea que enviar al primer ser vivo al espacio: una perra llamada Laika. ¡Qué mejor manera de demostrar su supremacía en esta disciplina!
Un campo de concentración canino
Laika no fue la única perra que recibió el adiestramiento necesario para convertirse en una perra espacial. Albina y Mushka, otras dos perras mestizas, también fueron entrenadas para esto. Albina realizó dos vuelos de gran altitud, pero sin salir de la atmósfera terrestre, y era la primera opción de respaldo en caso de que algo sucediese con Laika antes de su misión. Mushka fue utilizada para evaluar los instrumentos y los sistemas de soporte de vida.
Cada día Laika, Albina y Mushka debían soportar ser sometidas a elevada fuerza centrífuga para simular la aceleración del cohete que impulsaba el satélite. También eran sometidas a ruidos fuertes y extraños para ellas, con el fin de acostumbrarlas al ruido del despegue. Además, eran confinadas por períodos que podían durar varios días. Cada vez era má pequeño el lugar de tan cruel encierro, hasta igualar el tamaño de la cabina del Sputnik 2.
El confinamiento en lugares pequeños y las simulaciones de aceleración, causaron graves daños psicológicos y fisiológicos a las pobres perras que jamás fueron voluntarias en la investigación espacial.
Cada día de inmovilidad, ruidos intensos y fuerza centrífuga debió haber sido una tortura para Laika y sus compañeras de desgracia. Quién sabe si Laika habrá sufrido más por el terror que le causaban los ruidos, la ansiedad por las simulaciones de lanzamiento, el letargo y la apatía por el encierro, o por tener que comer, dormir y existir en el mismo lugar en que estaba forzada a hacer sus necesidades.
Una muerte cruel, una muerte valiosa
El lanzamiento del Sputnik 2 hizo que los ojos del mundo miraran hacia la Unión Soviética, y no solo por el miedo a la guerra entre las dos potencias mundiales de en ese entonces. Los científicos de ese país habían logrado lo que pocos se habían animado a soñar hasta ese momento: enviar un ser vivo al espacio exterior.
Durante muchos años, los científicos soviéticos mantuvieron diferentes versiones sobre lo que había ocurrido con Laika después del lanzamiento. Al principio indicaban que Laika había sobrevivido varios días antes de fallecer en el espacio. Algunos indicaban que Laika había muerto por una falla en el sistema de soporte de vida, otros decían que la perra había sido "puesta a dormir" mediante un veneno en su comida, otros indicaban que un gas tóxico había inundado la cápsula para darle a Laika una muerte sin dolor.
Después de la caída del régimen comunista, algunos científicos que participaron en el programa espacial soviético contaron la verdad sobre la muerte de Laika. Según el Dr. Maleshnekov, Laika habría muerto entre cinco y siete horas después del despegue, a causa del estrés y el sobrecalentamiento. Sin duda alguna, una muerte horrible y cruel para uno de los animales más nobles del planeta.
El ataúd de Laika orbitó la Tierra 2570 veces y se quemó, junto con la primera viajera espacial, al caer dentro de la atmósfera terrestre el 4 de abril de 1958.
Aunque Laika es un ícono actual del avance de las ciencias espaciales y del inagotable espíritu científico humano, su trágica muerte no fue un aporte tan importante para la ciencia. El Dr. Gazenko, uno de los responsables de su muerte, dijo alguna vez "Mientras más tiempo pasa, más arrepentido estoy de eso. No debimos haberlo hecho... No aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la muerte de la perra".
Irónicamente su muerte fue muy valiosa para promover la defensa de los derechos de los animales, porque llamó la atención de la sociedad y los gobiernos sobre al maltrato al que son sometidos miles de animales cada año en nombre de la ciencia.
Imaginemos, aunque sea por un instante, que Laika pasó sus últimos momentos de vida recordando lo maravilloso que era ser una perra nada especial, una perra de este mundo, que vagaba libre por las calles de Moscú. Y que hoy nos observa desde aquél espacio que exploró en vida y sonríe, sabiendo que su aporte a la humanidad no fue científico sino moral.
Bobby, el terrier que pasó 14 años custodiando la tumba de su amo
Bobby era el pequeño terrier de John Gray, un policía de Edimburgo. Era muy querido en el barrio, pues su dueño le había enseñado a hacer cantidad de trucos que volvían locos a todo el mundo. Pero desde que muriera John, en 1858 a consecuencia de una tuberculosis repentina, tan solo podía vérsele junto a su lápida, la cual custodiaría durante los 14 años que siguió viviendo. Solo se separaba de ella para cobijarse de la nieve y para conseguir algo de agua y comida.
Con el tiempo Bobby se convertiría en una leyenda local, por lo que todo el mundo iría a llevarle comida y a asegurarse de que se encontraba bien. Bobby murió en 1872 sobre la tumba de su amo.
Canelo, el perro que esperó durante 12 años a que su dueño saliese del hospital
Canelo y su amo lo hacían prácticamente todo juntos, hasta acompañarle al tratamiento de diálisis que seguía una vez por semana. Una de las veces su dueño no salió, y nunca lo haría, pues había fallecido a consecuencia de varias complicaciones médicas durante el tratamiento. Canelo esperó a su amo durante 12 años a las puertas del hospital, hasta que murió atropellado por las inmediaciones del edificio.
Su historia fue muy conocida en la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo puso su nombre a una calle y una placa en su honor.
Historia de la frase "El perro es el mejor amigo del hombre"
La frase "el perro es el mejor amigo del hombre" fue dicha por primera vez por un abogado.
A pesar de que pueda creerse que la frase "el perro es el mejor amigo del hombre" es una creencia popular, no es así, fue pronunciada por primera vez por el abogado George Graham Vest, en estados unidos. La historia de esta frase es la siguiente:
Charles Burden, poseedor de un galgo llamado Old Drum, descubrió que su perro había sido asesinado. Averiguó que lo había matado su vecino a sangre fría, no en defensa propia y decidió denunciar el hecho. Su abogado, Geroge Graham Vest, pronunció el siguiente discurso en el juicio:
Caballeros del jurado: El mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud. Aquellos que están mas cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores.
El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se volará en el momento que más lo necesite.
La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.
El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, mas allá de la muerte.
La sala se llenó en un profundo silencio y algunos incluso se echaron a llorar, emocionados. El vecino y asesino del perro, Leónidas Hornsby, fue multado con 550 dólares.
Perros con coraje y fuerza
Las historias de perros con coraje y fuerza también existen, como en el
caso de Pistón, un perro que llegó al albergue de la SPAP sin
posibilidad de caminar y que, después de permanecer durante semanas
postrado, un buen día, se levantó y comenzó a andar.
Al poco tiempo fue adoptado por una familia con niños. "La de este can
es una historia fruto del esfuerzo y coraje de este perro que fue
recogido en pésimas condiciones y luchó por salir adelante", comenta
José Luis Torres, veterinario que conoció al animal.
Perros que salvan vidas cuando el cuerpo falla..
Otro caso de perros con iniciativa y valientes es el de una perra de
raza pitbull, llamada Kiowa, que salvó la vida a su dueña al arrastrarla
hasta el teléfono de su casa, cuando sufrió un derrame cerebral que la
dejó inmovilizada en el suelo.
La persona que salvó la vida gracias a su can, Zoe Luz, gran amante de
la raza pitbull, comenta: "Lo que hizo mi perra demuestra que la
fortaleza física de estos animales no les convierte en animales
agresivos". Todo depende del trato y educación que reciba el perro.
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